Todo este tiempo alejado de aquí.
Esto no quiere decir que a partir de ahora vaya a volver más a menudo.
Pero sí que voy a intentarlo.
lunes, 13 de octubre de 2008
lunes, 21 de julio de 2008
VAGABUNDA

Cosas, casas, dioses, pueblos. Desterrados por los progromos como los armenios, o a punto de terminar su exilio, como los sionistas; niños desarrapados, tullidos y hombres horadados por enfermedades desaparecidas, como la viruela o incluso la peste; turbas de mendigos que infestan todo automóvil que se detenga cerca de ellos; pero también gentes distintas, irreductibles a la civilización occidental -nómadas que viven lejos de las pistas, en sus tiendas de lana, con sus perros, sus cabras, las ovejas y sus famosos caballos. Nómadas beduinos, beluchistanís, baktiarís, kurdos, shashevanís, turcomanos, kashgais, lorestanís. Pueblos enteros nunca censados, nunca derrotados, que viven en el movimiento, y atraviesan el espacio como atraviesan el tiempo: fantasmas en los márgenes de la vida de los demás -temidos, admirados, incomprendidos. Nómadas que a la llegada de la primavera, antes de que los pastos sean quemados por el sol, emigran desde el Golfo Pérsico hacia el norte, con sus asnos y caballos, camellos, ovejas, ocas, retoños, y todas sus cosas -hacia arriba, atravesando las montañas hasta los altiplanos del norte y que luego, con la llegada del otoño, recorren el camino en sentido inverso, de nuevo hacia el sur, a tierras más cálidas; y otra vez, en primavera, hacia el norte, en un ciclo infinito -eterno. Por la noche, las hogueras de sus campamentos tiemblan en la oscuridad. Mujeres. Las mujeres de los beduinos, completamente sometidas a sus maridos, las estupendas siervas de Bagdad y las persas vestidas de negro, sus hermosos rostros escondidos bajo el velo, pero tambiénlas monjas alemanas vestidas de blanco, angélicas en sus conventos de Jerusalén: entre unas y otras se había preguntado cuál era su lugar y qué era -en ese lugar- una mujer.
Melania G. Mazzucco, "Ella, tan amada"
Annemarie Schwarzenbach, es una figura olvidada del periodo de entreguerras. Poeta suiza, periodista, viajera, fotógrafa; amiga de Erika y Klaus Mann, los hijos del premio Nobel, y enamorada de ambos; miembro de una familia de economía muy desahogada y que apoyan el ascenso de Hitler. En constante búsqueda de sí misma.
Este es un relato que reconstruye su vida con grandes dosis de ficción, poético y que toma partido por este personaje relatado peldaño a peldaño, en todas sus fortalezas y, sobre todo en sus debilidades. También relato de una época convulsa, histórica e intelectualmente, en la que todos los protagonistas buscan su forma de hacer su vida en el devenir de un tiempo difícil y rápido, que a todos parece escapárseles de sus manos.
Melania G. Mazzucco, "Ella, tan amada"
Annemarie Schwarzenbach, es una figura olvidada del periodo de entreguerras. Poeta suiza, periodista, viajera, fotógrafa; amiga de Erika y Klaus Mann, los hijos del premio Nobel, y enamorada de ambos; miembro de una familia de economía muy desahogada y que apoyan el ascenso de Hitler. En constante búsqueda de sí misma.
Este es un relato que reconstruye su vida con grandes dosis de ficción, poético y que toma partido por este personaje relatado peldaño a peldaño, en todas sus fortalezas y, sobre todo en sus debilidades. También relato de una época convulsa, histórica e intelectualmente, en la que todos los protagonistas buscan su forma de hacer su vida en el devenir de un tiempo difícil y rápido, que a todos parece escapárseles de sus manos.
martes, 3 de junio de 2008
DIATRIBAS, HOMENAJES

Pétalo a pétalo, memorizó la rosa.
Pensó tanto en la rosa,
la aspiró tantas veces en su ensueño,
que cuando vió una rosa
verdadera
le dijo,
deseñoso,
volviéndole la espalda:
-mentirosa.
Ángel González, en 'Prosemas o menos'
Me gusta copiar algunos poemas o retazos de mis lecturas.
Así, ya sabes, copio poco, leo poco.
No tengo tiempo de nada. La ventaja de esto es que parece, algunas veces, que el tiempo no existiera...
Esta rosa que nos parece mentira es la rosa de verdad, la que no sabemos ver cuando aparece.
Pasamos las hojas de libros maravillosos y construimos un mundo meramente literario que no tiene praxis, porque tenemos puestas las gafas de cerca.
Bueno, está dedicado a todos nosotros: los que pensamos que los libros son reales.
domingo, 1 de junio de 2008
lunes, 12 de mayo de 2008
Cambios

"¿Qué es el tiempo? Un misterio omnipotente y sin realidad propia. Es una condición del mundo de los fenómenos, un movimiento mezclado y unido a la existencia de los cuerpos en el espacio y a su movimiento. Pero ¿acaso no habría tiempo si no hubiese movimiento? ¿Habría movimiento si no hubiese tiempo? ¡Es inútil preguntar! ¿Es el tiempo una función del espacio? ¿O es lo contrario? ¿Son ambos una misma cosa? ¡Es inútil continuar preguntando! El tiempo es activo, posee una naturaleza verbal, es 'productivo'. ¿Y qué produce? Produce el cambio. El ahora no es el entonces, el aquí no es el allí, pues entre ambas cosas existe siempre el movimiento. Pero como el movimiento por el cual se mide el tiempo es circular y se cierra sobre sí mismo, ese movimiento y ese cambio se podrían clasificar perfectamente de reposo e inmovilidad. El entonces se repite sin cesar en el ahora, y el allá se repite en el aquí. Y como, por otra parte, a pesar de los más desesperados esfuerzos, no se ha podido representar un tiempo finito ni un espacio limitado, se ha decidido 'imaginar' que el tiempo y el espacio son eternos e infinitos, pensando -al parecer- que, dentro de la imposibilidad de hacerse una idea, esto es un poco más fácil. Sin embargo, al establecer el postulado de lo eterno y lo infinito, ¿no se destruye lógica y matemáticamente lo limitado y finito? ¿No queda todo reducido a cero? ¿Puede haber sucesión en lo eterno? ¿Puede haber coexistencia en lo finito? ¿Cómo armonizar esta 'solución de compromiso' respecto a lo eterno y lo infinito con conceptos como distancia, movimiento y cambio..., e incluso con la mera presencia de cuerpos limitados en el universo? ¡Es inútil preguntar!"
Thomas Mann, La montaña Mágica
La imagen es Spider, de Louise Burgeoise
sábado, 10 de mayo de 2008
La noche

"La noche no quiere venir
para que tú no vengas,
ni yo pueda ir"
F.Gª. Lorca, "Gacela del amor desesperado"
Las horas recorren los días, las horas que nos construyen, y también las que nos destruyen.
Hacen de nosotros sus esclavos, otras sus dueños. Cazando en nosotros lo que la vida nos va dejando.
La suma de todo es producto de lo que buscamos, todo lo que tenemos es lo que queremos.
La experiencia nos excluye de lo que no conocemos, haciéndonos creer que nada hay fuera de nosotros. Es la técnica de la ignorancia.
Abrir los ojos, y con ellos el corazón, es una herramienta indispensable. Hace de las horas que pasan auténticas vitaminas para el espíritu. Construímos así el tiempo, pues cuando nada notamos, los momentos son inexistentes, el tiempo no es.
Aunque conocer el vacío sea también una gran enseñanza.
sábado, 26 de abril de 2008
Los ciudadanos

Si nosotros, los ciudadanos, no apoyamos a nuestros artistas, sacrificaremos nuestra imaginación en el altar de la cruda realidad y acabaremos no creyendo en nada y con sueños carentes de valor.
Yann Martel, "Vida de Pi". En 'Nota del autor' que aparece a modo de prólogo.
Martel es un nómada desde su nacimiento en Salamanca en 1963. Canadiense, pasa su infancia de una representación diplomática a otra (México, España, Costa Rica). Hijo de poeta (no sé cómo se llama su padre).
Es Premio Booker con esta novela, su tercera.
Vida de Pi es una parábola, una parábola marina, rodeada de tiburones, en la compañía de un tigre de Bengala. Un zoológico que se hunde en mitad del Océano Pacífico, en una imágen cruel, que crea un mundo aislado y en peligro de extinción que se desmadeja en mitad de la tormenta.
Lo releo ahora, y vuelvo a pasear por todos los escenarios de este libro.
Yo de ti no me lo perdería.
En Ediciones Destino, y traducido por Bianca Southwood, 2003. Yo lo he leído en una edición del Círculo de Lectores.
Yann Martel, "Vida de Pi". En 'Nota del autor' que aparece a modo de prólogo.
Martel es un nómada desde su nacimiento en Salamanca en 1963. Canadiense, pasa su infancia de una representación diplomática a otra (México, España, Costa Rica). Hijo de poeta (no sé cómo se llama su padre).
Es Premio Booker con esta novela, su tercera.
Vida de Pi es una parábola, una parábola marina, rodeada de tiburones, en la compañía de un tigre de Bengala. Un zoológico que se hunde en mitad del Océano Pacífico, en una imágen cruel, que crea un mundo aislado y en peligro de extinción que se desmadeja en mitad de la tormenta.
Lo releo ahora, y vuelvo a pasear por todos los escenarios de este libro.
Yo de ti no me lo perdería.
En Ediciones Destino, y traducido por Bianca Southwood, 2003. Yo lo he leído en una edición del Círculo de Lectores.
miércoles, 23 de abril de 2008
Hoy
es un día más?
un día como muchos?
siempre hay un libro pendiente,
palabras sueltas que buscan un sitio,
un momento.
hoy no es un día más,
es sólo el día de hoy.
y la vida es la misma
y hay que vivirla.
un día como muchos?
siempre hay un libro pendiente,
palabras sueltas que buscan un sitio,
un momento.
hoy no es un día más,
es sólo el día de hoy.
y la vida es la misma
y hay que vivirla.
jueves, 10 de abril de 2008
time fades

el tiempo arrastra mi cuerpo y no deja sitio para mi alma.
time fades.
se cuelan, a veces deseos, a veces presencias.
time fades.
el círculo fugaz de voces e imágenes que me engulle,
la película interrupta que no tiene guión ni fin aparente.
time fades.
sólo la música mece mi cuna,
la música de tu voz y el movimiento de tu recuerdo,
algo sencillo.
time fades.
martes, 1 de abril de 2008
Preámbulo a un silencio
Porque se tiene conciencia de la inutilidad de tantas cosas
a veces uno se sienta tranquilamente a la sombra de un árbol -en verano-
y se calla.
(¿Dije tranquilamente?: falso, falso:
uno se sienta inquieto haciendo extraños gestos,
pisoteando las hojas abatidas
por la furia de un otoño sombrío,
destrozando con los dedos el cartón inocente de una caja de fósforos,
mordiendo injustamente las uñas de esos dedos,
escupiendo en los charcos invernales,
golpeando con el puño cerrado la piel rugosa de las casas que permanecen indiferentes al paso
de la primavera,
una primavera urbana que asoma con timidez los flecos de sus cabellos verdes allá arriba,
detrás del zinc oscuro de los canalones,
levemente arraigada a la materia efímera de las tejas a punto de ser polvo.)
Eso es cierto, tan cierto
como que tengo un nombre con alas celestiales,
arcangálico nombre que a nada corresponde:
Ángel,
me dicen,
y yo me levanto
disciplinado y recto
con las alas mordidas
-quiero decir: las uñas-
y sonrío y me callo porque, en último extremo,
uno tiene conciencia
de la inutilidad de todas las palabras.
Ángel González, en "Tratado de urbanismo".
Quería dejar un recuerdo en su voz.
Una voz que nos falta,
porque todas las palabras NO son inútiles.
a veces uno se sienta tranquilamente a la sombra de un árbol -en verano-
y se calla.
(¿Dije tranquilamente?: falso, falso:
uno se sienta inquieto haciendo extraños gestos,
pisoteando las hojas abatidas
por la furia de un otoño sombrío,
destrozando con los dedos el cartón inocente de una caja de fósforos,
mordiendo injustamente las uñas de esos dedos,
escupiendo en los charcos invernales,
golpeando con el puño cerrado la piel rugosa de las casas que permanecen indiferentes al paso
de la primavera,
una primavera urbana que asoma con timidez los flecos de sus cabellos verdes allá arriba,
detrás del zinc oscuro de los canalones,
levemente arraigada a la materia efímera de las tejas a punto de ser polvo.)
Eso es cierto, tan cierto
como que tengo un nombre con alas celestiales,
arcangálico nombre que a nada corresponde:
Ángel,
me dicen,
y yo me levanto
disciplinado y recto
con las alas mordidas
-quiero decir: las uñas-
y sonrío y me callo porque, en último extremo,
uno tiene conciencia
de la inutilidad de todas las palabras.
Ángel González, en "Tratado de urbanismo".
Quería dejar un recuerdo en su voz.
Una voz que nos falta,
porque todas las palabras NO son inútiles.
domingo, 30 de marzo de 2008
"-A mí no me interesa para nada -anunció Harriet con voz firme-. En absoluto. De hecho, soy gran admiradora de los nómadas, de los vagabundos, de los gitanos, de los marinos. Ante ellos me quito el sombrero; los profetas antiguos vagaron por todo el mundo, y la mayoría de los visionarios también, si vamos a eso -Entrelazó las manos sobre el regazo con aire de satisfacción. Luego, aclarándose la garganta como si se dirigiera a un auditorio, continuó-: Me importa un bledo sentirme parte de una comunidad, te lo aseguro...No es por eso por lo que estoy en ese piso, te lo aseguro..., ni por un momento, pero para ella sí es una buena razón...Me refiero a Sadie; adora el espíritu de la comunidad y le encanta que todos estemos en el piso, porque el piso es parte de la comunidad. Y le emociona el hecho de saberlo. Pero a mí no, por supuesto...; jamás, ni en mil años."
Jane Bowles, 'Camp Cataract'; en el recopilatorio de cuentos "Placeres sencillos".
Jane Bowles, 'Camp Cataract'; en el recopilatorio de cuentos "Placeres sencillos".
Horizonte

El viento de poniente, silbando, nos ha separado hoy.
Tú te has ido por los caminos de hierro, a la montaña. Tenías que enterrar a tu abuela.
Yo, por el camino del mar. He cruzado de nuevo la frontera.
La fuerza la llevamos dentro, a pesar de las líneas que mojan nuestras espaldas y empañan muestra visión. Acostumbrados como estamos a estos obstáculos, parecemos inmunes a este eterno fracaso que nos separa día tras día. Y volvemos a la cotidianeidad, a recibir nuevos golpes de ciego, nuevas quemaduras en las manos.
La fotografía es de Alberto Ceballos; en Asilah, Marruecos: el viento de Poniente en la krarkía.
miércoles, 26 de marzo de 2008
No labor
Ni una máquina para ahorrar trabajo,
Ni un descubrimiento he dejado,
Ni podré legar una suma para fundar un hospital o una biblioteca,
Ni la memoria de una hazaña por América,
Ni un éxito literario o intelectual, ni un libro para los anaqueles,
Sólo una pocas melodías quedarán vibrando en el aire,
para camaradas y amantes.
no podía seguir adelante en este recién nacido blog (cómo se traducirá esta palabra al castellano??? se admiten ideas...) sin dejar constancia del autor del poema que lo inspira, a la par que lo transcribo en una traducción de Jorge Luís Borges. dos maestros unidos en un poema:
Walt Whitman y su traductor.
no, quien haya pensado que no me gusta el trabajo... se había equivocado (!!!)
el gran poeta de América, el cantor de la democracia y de la hermandad, era exageradamente humilde.
pero sobre todo, a mí me parece que este poema es una llamada sobre otras cosas.
a la par que resulta un alegato por el amor.
construir no es diseñar un prototipo que podamos patentar y por el que, es posible, vamos a ingresar ingentes sumas en nuestras cuentas corrientes. para WW, hay unos números que importan más que los contables, quizá Whitman contabilizaba los kilohercios de sus canciones, los de los latidos de su corazón.
Ni un descubrimiento he dejado,
Ni podré legar una suma para fundar un hospital o una biblioteca,
Ni la memoria de una hazaña por América,
Ni un éxito literario o intelectual, ni un libro para los anaqueles,
Sólo una pocas melodías quedarán vibrando en el aire,
para camaradas y amantes.
no podía seguir adelante en este recién nacido blog (cómo se traducirá esta palabra al castellano??? se admiten ideas...) sin dejar constancia del autor del poema que lo inspira, a la par que lo transcribo en una traducción de Jorge Luís Borges. dos maestros unidos en un poema:
Walt Whitman y su traductor.
no, quien haya pensado que no me gusta el trabajo... se había equivocado (!!!)
el gran poeta de América, el cantor de la democracia y de la hermandad, era exageradamente humilde.
pero sobre todo, a mí me parece que este poema es una llamada sobre otras cosas.
a la par que resulta un alegato por el amor.
construir no es diseñar un prototipo que podamos patentar y por el que, es posible, vamos a ingresar ingentes sumas en nuestras cuentas corrientes. para WW, hay unos números que importan más que los contables, quizá Whitman contabilizaba los kilohercios de sus canciones, los de los latidos de su corazón.
domingo, 23 de marzo de 2008
Acabo de nacer
para nacer,
me apetece ser verde.
acabo de llegar y no sé quién soy,
sólo sé que solo estoy.
no me conoces. pero me vas a oír, si quieres, claro.
esta es una sencilla invitación.
te veo por aquí.
me apetece ser verde.
acabo de llegar y no sé quién soy,
sólo sé que solo estoy.
no me conoces. pero me vas a oír, si quieres, claro.
esta es una sencilla invitación.
te veo por aquí.
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