
"La noche no quiere venir
para que tú no vengas,
ni yo pueda ir"
F.Gª. Lorca, "Gacela del amor desesperado"
Las horas recorren los días, las horas que nos construyen, y también las que nos destruyen.
Hacen de nosotros sus esclavos, otras sus dueños. Cazando en nosotros lo que la vida nos va dejando.
La suma de todo es producto de lo que buscamos, todo lo que tenemos es lo que queremos.
La experiencia nos excluye de lo que no conocemos, haciéndonos creer que nada hay fuera de nosotros. Es la técnica de la ignorancia.
Abrir los ojos, y con ellos el corazón, es una herramienta indispensable. Hace de las horas que pasan auténticas vitaminas para el espíritu. Construímos así el tiempo, pues cuando nada notamos, los momentos son inexistentes, el tiempo no es.
Aunque conocer el vacío sea también una gran enseñanza.



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